sábado, 12 de diciembre de 2015

ARMANDO ACOSTA: PALABRAS ABSURDAS Y SERVIL. MENTIROSO Y RUIN. EL "CHANGO" APROVECHA EL DIARIO SAN LUIS HOY PARA ENRIQUECERSE. ENFERMO DE CÁNCER, SE HA LLENADO DE ODIO Y BUSCA A TODA COSTA FAVORES DE POLÍTICOS Y PODEROSOS.

NOTICIAS EN LA CABECERA 1433
ARMANDO ACOSTA: PALABRAS ABSURDAS Y SERVIL. MENTIROSO Y RUIN. EL "CHANGO" APROVECHA EL DIARIO SAN LUIS HOY PARA ENRIQUECERSE. ENFERMO DE CÁNCER, SE HA LLENADO DE ODIO Y BUSCA A TODA COSTA FAVORES DE POLÍTICOS Y PODEROSOS.

SINOPSIS: Armando Acosta Díaz de León, alias “EL CHANGO”, tiene cáncer. Después de un tratamiento de 4 meses, que incluyó la cirugía de un linfoma en un ojo, y una sesión de quimioterapia, regresó al periódico SAN LUIS HOY. El municipio de Soledad de Graciano Sánchez, le dio 1 millón de pesos para pagar su tratamiento en el hospital Lomas. Se acaba de comprar una motocicleta Harley Davidson, valuada en por lo menos 200mil pesos. Hoy, 12 de diciembre del año 2015, está en la ciudad de New York de compras navideñas, con Yaitziri Vitales Medina.

SAN LUIS POTOSÍ, MÉXICO. SÁBADO 12 DE DICIEMBRE DEL AÑO 2015 ● Sentir asco es una sensación primaria o básica del ser humano, aunque podría afirmarse con certeza que los seres animales de este planeta comparten con nosotros la emoción diversa. El asco o repugnancia deriva de muchos aspectos, algunos de ellos culturales, pero primordialmente de la percepción de los sentidos, el gusto, el olor y el tacto nos advierten y aportan suficientes elementos para determinar un juicio más específico. En segundo término lo que vemos y escuchamos suele producir el deseo de regurgitar las cosas, las personas, las palabras o la simple idea de vernos o encontrarnos en la condición desafortunada de aceptar algo cerca que nos produce incomodidad.

Darwin definió el asco a partir de la etimología de la palabra inglesa “disgust”, -contrario al gusto- (William Ian Miller, Anatomía del Asco. 1997).

Por su parte el Diccionario de Autoridades, (1726) determina el asco como una alteración o movimiento fuerte del estómago derivado de la repugnancia o aversión que se le tiene a alguna cosa, que provoca vómito, o causa desazón o disgusto. Aunque también refiere que podría ser su origen por su definición onomatopéyica el sonido que hace la garganta al momento de llegar la náusea.

El asco en el sentido moral se constriñe a otros aspectos, la mayoría a reglas de urbanidad, de comportamiento, estéticos, religiosos, e incluso hasta legales, porque habrá sociedades (no es nuestro caso) en donde la falta de respeto al orden establecido marca una conciencia colectiva que impera sobre el criterio de las personas.

Freud decía que el asco y la vergüenza eran un mecanismo que permitía reprimir ciertos deseos e inhibirlos, de tal suerte que no pudiese aflorar la morbosa afición a los mismos y sepultarlos en lo más profundo del inconsciente.

Es también el asco una cuestión cultural, que habla en ocasiones de la profunda contradicción que permea en el subconsciente colectivo social, hay pueblos que están dispuestos hacer todo por sobrevivir y otros estarán en la disyuntiva a morir en aras de defender sus principios y valores. Sus ideales.

Tan penosa y extensa introducción no es gratuita, pretende contextualizar en el ínfimo nivel de importancia que nuestra ciudad ocupa en el mundo, al periodismo local como referente cultural, ético y moral.

El periodismo local no es mudo testigo de la descomposición que sufre la sociedad potosina, es parte de ese proceso de putrefacción que afecta a los gobiernos, sus instituciones religiosas, ciudadanas y de justicia.

Para ejemplificar hablaré de una persona, ligada a un medio en particular, dicho sea de paso es un buen ejemplo, como referencia comanda el pasquín impreso más popular del área metropolitana de San Luis Potosí.

Armando Acosta Díaz de León dirige y escribe la columna institucional del periódico San Luis Hoy, una suerte de periódico sensacionalista, tabloide amarillo, teñido de sangre, mugre y miasmas que supuran cotidianamente. Su labor, informar de los sucesos locales, nacionales e internacionales. Su compromiso, con quien esté dispuesto a pagar la veracidad de su dicho.

El periódico pertenece a un conglomerado de empresas pertenecientes a la familia Valladares, de gran tradición y prosapia, avecindados en la ciudad desde finales del siglo XX, fortuna obtenida con orígenes penosos en el Estado de México, una historia de telenovela de la que hoy no nos ocuparemos.

La editorial MIVAL la dirige el protervo bellaco Pablo Valladares, el menor de los hijos (en todos los sentidos) de “Don” Miguel Valladares García, ex alcalde de la ciudad capital del estado, priísta y hombre próspero desde funesta memoria que se ha perdido en lontananza.

Armando Acosta, conocido por su mote de épocas porriles cuando participaba en la política estudiantil universitaria, el chango.

Es un mediocre y frustrado diseñador gráfico, codicioso y servil que busca desde hace varios años hacerse un nombre en el periodismo local, sin mucha fortuna, también hay que decirlo, una cosa es escribir en un medio impreso, y otra muy distinta portar los suficientes elementos intelectuales, morales y culturales para hacerlo correctamente, al menos dentro de la proporción guardada de los medios locales que no son muy exigentes.

Es común leer los paupérrimos textos que angustiosamente completa de lunes a sábado, ahí se advierte su desaseo y la desidia de sus ideas, es común encontrar como citas renglones perdidos de canciones de artistas como Juan Gabriel (Alberto Aguilera) o clichés de personajes de programas de comicidad exitosos en los años 80’s como el chavo del ocho o la chimoltrufia.

La fórmula es una bomba, el abyecto dueño de un medio impreso, el servil encargado con ambiciones desmedidas y un pueblo ignorante y nada exigente, morbosos asistentes a la tragedia pública, asiduos concurrentes a la inmoralidad del pobre, a la desgracia del miserable, al accidente que cercena un cuerpo inerte y lo exhibe como un trofeo. Esa combinación es repulsiva para quien ha leído lo suficiente para cerrar los ojos ante la inmundicia.
Aun así, ignorante de la repugnancia que provoca, el chango Acosta se viste de seda, se cubre con un atuendo de pureza, y ataviado cual juez de la moral pública, exime o sentencia a políticos y personajes con rudeza, sin mucho tino, se manifiesta un escatológico enamorado de sus propias palabras, convencido de la veracidad de las mismas se revuelca en el fango y regurgita hipérboles falaces.

Que afortunados son doña Lupita y don Daniel, ellos, sus amorosos padres habrían muerto de vergüenza y asco de ver a su hijo lucrando con el chantaje y la extorsión, ellos, que le prodigaron una educación católica, con valores y principios que además practicaron hasta el día de su extinción, ellos, los amados y respetados vecinos del barrio de San Sebastián, ellos, los promotores culturales de su comunidad y verdaderos ejemplos de generosidad económica y emocional, ellos, que ahora desde el limbo se saben creadores de un ser enfermo y vil, sin dignidad, sinvergüenza. La prostituta del barrio.

Armando Acosta Díaz de León es un fiel promotor de las ambiciones políticas de los más abyecto de la política potosina, a ellos debe su repentino auge económico, así construyó su casa en el fraccionamiento aeropuerto, cada piedra y cada ladrillo de su vivienda fue comprado con el dinero sucio que los políticos sustrajeron de los bolsillos de los ciudadanos a los que incita diariamente, esos, a los que conmina a defender sus derechos y a dar la espalda a los políticos corruptos.

Es tal su nivel de abyección que no tiene el menor empacho de exponer a su pareja sentimental a la prostitución del medio público, es común verla aparecer en las entidades donde los compromisos del consorte le procuren un salario a pesar de su incompetencia y prepotencia. Tal para cual.

Después de todo el chango y yatzhiri se conocieron en el medio público, en los foros del canal 7 de televisión local, uno era un patético auxiliar ignorante de la producción televisiva y su consorte, la efímera presentadora de cápsulas noticiosas de denuncias ciudadanas, ambiciosa, alcanzó a avizorar en el futuro del verraco los atributos necesarios para hacerse de un futuro. Ahí, tras bambalinas se urdieron dos traiciones, la primera contra quien les proporcionaba el sustento diario, y la otra en perjuicio de la tercera en discordia, la única, la legal.

El chango Acosta ha sido recientemente señalado por Dios, sufre cáncer, hay quien dice que es el karma. Es paradójico pensar que una vida que se extingue, y no se ha disfrutado a cabalidad, es un completo desperdicio, no importa cuánto la ciencia médica logre alargar la agonía.

De nada sirven los inútiles rezos de su hermana Susana Acosta Díaz de León, monja de profesión y aguzada lideresa de una congregación de hermanas de pies descalzas.

Una vez más, la generosidad de sus mecenas políticos compartieron el dolor de la familia, correspondiente a más de un millón de pesos en el hospital Lomas. Hasta el penal de Ocampo, Guanajuato llegaron las súplicas del periodista, como un rayo de luz que desciende cual proeza divina, acto seguido el ayuntamiento de un municipio conurbado colaboró con el cien por ciento de los gastos necesarios para contener la infección antes de que las células infectadas hicieran metástasis en el ojo izquierdo. Aun así, el daño estaba hecho.

Es común que las personas conforme se acercan a la posibilidad de la muerte se vuelvan reflexivos, pacientes, que busquen la paz en su corazón, es terrible imaginar un cuerpo enfermo y lleno de rabia, rodeado de la putrefacción acumulada por años, atesorando la basura como si fuesen perlas. Acucioso sacerdote de la muerte y la corrupción moral de los hombres y las mujeres. Es un asco la vida así, es aberrante morir así.

Sea pues Armando Acosta Díaz de León, eres boñiga, tus palabras hieden, eres hálito inmundo que place con su fetidez a los cerdos del campo, serás olvidado de todos, por qué nada fenece más pronto que la palabra absurda y servil, la mentira y lo ruin.